
Libérame con tus dedos, Pianista del amor. Fundámonos juntos en un baile de pasión…
Y mientras arden las paredes de este lugar, hazme el amor una vez más. No dejes de tocar y de acelerar el ritmo de tu tonada, hasta que mis piernas caigan seguiré girando a tu alrededor, como un satélite que ama a su fuente de esplendor. Eres mi sol, y tu música mi pasión, Pianista de amor… que has hechizado mi corazón. Mis zapatillas se tornan rojas, mi vestido está ya rasgado… veo el brillo en tu mirada que me hace aún sentirme amado. Por eso sigo bailando, girando y girando a tu lado. Toca, toca amor mío… hasta el final de nuestros abrazos.
Todo cae estruendosamente, la música va aumentando. Yo sólo me veo en tus ojos, con algunos reflejos de esos fantasmas del pasado. Tú sigues tocando, y yo… en favor de tu amor bailando. Es frágil nuestro momento, aunque parece eterno el cuadro. En nuestros espíritus por siempre nos amamos, aunque en nuestros cuerpos ya hayamos pasado. Es el tiempo, que no corre en vano, mientras tú tocas… y yo bailo. Y es que así es que te amo. Como ama la flor al sol en verano, como aman mis cabellos tus manos, como anhela mi pecho tus labios. Es así que te espero, girando.
El piano es nuestro testigo, el lugar se va destrozando… Tu, intérprete con pasión. Yo soy tuyo, bailando. No dejes de tocar, amor mío Eternamente te seguiré amando, hasta que la brasa arrase el último halo, hasta que de un giro caiga en tus manos… Nuestra música es eterna, y sublime como el sol alumbrando, una flor que no muere.